La Coordinadora y Convergencia Nacional Maya WAQIB’ KEJ, ve con gran preocupación que la orden de captura emitida por el juez, Santiago Pedraz, de España, a la fecha no se han hecho cumplir en nuestro país.

El derecho humano colectivo e individual ha sido violado en magnitud sin parangón alguno. Testimonio de ello es la lista interminable de masacres-perpetradas por el ejército, por orden de altos oficiales, las víctimas fueron niñas y niños, mujeres, ancianos y hombre que cayeron en esas fechas bajo la metralla, el cuchillo y el fuego de los genocidas. Al igual, la Madre Naturaleza fue afectada por la política de contrainsurgencia.  Las abuelas y abuelos dicen que la Madre Tierra tembló cuando fue golpeada por balas y bombas lanzadas desde helicópteros. Lloró con nosotras y nosotros y nos protegió en sus montañas y barrancos que fue nuestro refugio cuando salimos huyendo del ejército. 

La Madre Tierra también tuvo miedo al ver tanta sangre inocente que acabaron con sus hijas e hijos, el aire se contaminó con el olor de la pólvora, el genocidio  arrasó a todo  ser viviente, afectó el ecosistema de vida, los caminos, veredas y calles fueron testigos de lagrimas, de gritos, de desolación que fue creando un ambiente que poco a poco fue  opacando  el aroma de las flores, el aroma de los bosques. La violencia vino a quitar la alegría de niñas y niños, robándoles la alternativa de vida. 

Por tanto reclamamos nuestro derecho para acabar con la impunidad; acción que todos los días se convierte en agresión a vivos y muertos, fortalece el trauma producido por el conflicto armado, atenta contra  los grandes valores humanos, destruye creencias y principios.

La impunidad se sustenta en negar la verdad de la historia del conflicto armado, minimiza las consecuencias del genocidio, utiliza la desinformación para opacar la justicia,  crea en las mayorías,  actitud de impotencia, frustración, cansancio.  La persistencia de la impunidad ha contribuido a la perdida de igualdad entre los seres humanos. La impunidad protege a los autores intelectuales y materiales del genocidio.

En Guatemala, los muertos y sobrevivientes de la represión reclamamos el juicio y el castigo de los responsables del genocidio y el ecosidio  que son delitos  imprescriptibles, cometidos por altos funcionarios civiles y militares del Estado. Por un elemental principio de ética social consideramos que no es posible convivir con los verdugos impunes; juzgarlos y castigarlos es una necesidad Política insoslayable y un deber moral frente al pueblo de Guatemala y ante la conciencia mundial.

La aplicación de la justicia  aporta en el resarcimiento de las heridas provocados por el conflicto armado, dignifica  a viudas y huérfanos, eleva la auto-estima de sobrevivientes. La justicia aporta en la localización de desaparecidos, ubicación de cementerios clandestinos, el acceso a los archivos de inteligencia militar, para acabar con la incertidumbre a la que se encuentran familiares de víctimas. Por último es importante decir que la justicia no es venganza, sino el pleno derecho que tenemos de saber donde están los restos de nuestros familiares y amigos.

Waqib’ Kej, como expresión del movimiento maya, apoya todas las iniciativas que buscan la justicia para el Pueblo Maya, afectado por el Genocidio.

 

Iximulew, Wo’o Ajpu, Wuqub’ Kej.

Guatemala, 4 de septiembre 2006.